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La España de Sánchez: el milagro económico que no lo resuelve todo

  • Foto del escritor: Angelo Soro
    Angelo Soro
  • 23 mar
  • 11 Min. de lectura

La recuperación española no ha caído del cielo




España crece, los datos lo confirman, pero la historia real es más complicada que eso. El turismo récord, la inmigración y los fondos europeos han alimentado una recuperación concreta. Sin embargo, casi uno de cada tres jóvenes está desempleado, los alquileres crecen cinco veces más rápido que los salarios, y millones de personas llegan con dificultad a fin de mes. Todo esto mientras un gobierno en minoría no logra aprobar una ley de presupuestos. No es el país en crisis de hace diez años, y le va mejor que a sus socios europeos (Italia incluida), pero tampoco es el milagro económico que algunos proclaman.


Premisa

España ha irrumpido recientemente con fuerza en el debate público italiano, y no solo en él, gracias a las decisiones de política exterior del gobierno Sánchez.

El sonado rechazo a permitir el uso de las bases militares españolas por parte de Estados Unidos, involucrados en el conflicto en Oriente Medio, ha proyectado al país en una de las numerosas listas negras de Trump.

Mientras tanto, quienes hasta ahora nunca habían dirigido la mirada hacia la península ibérica se han encontrado descubriendo una España transformada: un auténtico fenómeno económico que, a diferencia de la mayoría de sus vecinos europeos, sigue creciendo sin señales aparentes de debilitamiento.

Sigo esta evolución desde hace tiempo, movido por dos razones.

La primera es cultural: siento esa civilización extraordinariamente próxima a la nuestra.

La segunda es una sincera curiosidad por las políticas económicas que, de un modo u otro, intentan cuestionar el modelo capitalista dominante.

Por eso he tratado de leer la realidad española desde dos ángulos distintos: el de los números, fríos y precisos, tal como los recoge la prensa internacional, y el de quienes, por oficio y vocación, hacen de centinelas de la literatura española contemporánea.


El adelantamiento europeo: los números de la recuperación

En los últimos dos años, España ha sorprendido a toda Europa.

En 2024, el PIB español creció un 3,2%, uno de los resultados más altos de la zona euro, impulsado por una sólida demanda interna, el turismo récord y los fondos europeos de recuperación, superando con claridad a Alemania, Francia e Italia (Euronews).

Para calibrar la magnitud de la comparación: Alemania registró una contracción del 0,2%, mientras que Francia e Italia se quedaron en el 1,1% y el 0,7% respectivamente (Euronews).

En 2024, España colmó por completo la brecha en términos de PIB per cápita que se había abierto con el resto del área euro durante la pandemia (Goldman Sachs).

Según los datos de la Comisión Europea, el crecimiento real del PIB se situó en el 2,9% en 2025, mientras que en 2026 debería moderarse gradualmente hasta el 2,3% (Economy and Finance).


Las razones del crecimiento: turismo, inmigración y fondos europeos

La recuperación española no ha caído del cielo: detrás hay tres ingredientes concretos.

El primero es el turismo, que en los últimos años ha arrasado literalmente España, en el mejor sentido de la expresión. En los primeros once meses de 2024 llegaron casi 94 millones de visitantes extranjeros, un 10% más que el año anterior. Un flujo enorme, que hoy representa el 13,2% de toda la economía del país (Euronews).

El segundo ingrediente es la inmigración.

España ha sabido convertir la llegada de trabajadores extranjeros en combustible para el crecimiento: hoy representan el 14,4% de las personas con empleo y en 2025 han contribuido a casi la mitad - el 44%- de los nuevos puestos de trabajo creados (OCSE).

Unos números que, según Goldman Sachs, han ampliado de forma tangible la fuerza laboral disponible en el país.

El tercero es la inyección de fondos europeos del programa NextGenerationEU. A finales de 2024 ya se habían asignado 47.600 millones de euros entre contratos y subvenciones, alrededor del 60% del total disponible a fondo perdido.

Y no se trata de dinero desvanecido en el aire: una encuesta del Banco de España reveló que casi la mitad de las empresas implicadas no habría invertido sin ese apoyo (Euronews).

Tres palancas muy distintas entre sí, pero que juntas explican por qué España crece hoy más rápido que casi todos sus vecinos europeos.


El mercado laboral: récords históricos con una gran sombra

En el frente laboral, las señales son contradictorias, aunque vale la pena mirar más allá de las apariencias.

La buena noticia: la tasa de desempleo bajó al 10,6% en el último trimestre de 2024, el nivel más bajo en dieciséis años, es decir, desde 2008 (CaixaBank Research).

¡Un resultado que hasta hace poco parecía casi inalcanzable!

Pero el panorama, visto de cerca, es algo más complicado.

Casi uno de cada tres jóvenes sigue sin trabajo: el desempleo juvenil se sitúa en el 26,6%, el segundo peor de Europa tras Estonia. Y también entre los adultos la situación no es brillante: España sigue siendo el país con la tasa de desempleo más alta de toda la UE, en un continente donde la media se queda en el 6,2% (Foundation for Economic Education).

Hay, sin embargo, un cambio estructural que merece atención.

La reforma laboral de 2021 intentó poner fin a una de las lacras históricas del mercado español: los contratos brevísimos, casi de «usar y tirar», que durante décadas mantuvieron a millones de trabajadores en una situación de precariedad crónica.

Los resultados se notan, aunque el camino aún es largo (Foundation for Economic Education).


La gran contradicción: la crisis de la vivienda

Hay una paradoja que duele más que ninguna otra en la España de hoy: la economía avanza, los números crecen, pero encontrar casa se ha vuelto difícil y demasiado caro.

Los alquileres han subido un 14% en un solo año, alcanzando una media de 13,29 euros por metro cuadrado.

Traducido a la práctica: un piso estándar de 80 metros cuadrados cuesta ya más de 1.060 euros al mes (Spanishpropertyinsight).

El problema es que los salarios no están siguiendo el ritmo.

En 2024 crecieron un 3,1%, llevando el salario bruto medio anual a unos 27.060 euros. Parece un avance, hasta que se compara con los alquileres, que en el mismo período aumentaron casi cinco veces más rápido (Spanishpropertyinsight).

En las grandes ciudades la situación es aún más extrema.

En Madrid y Barcelona, el alquiler puede llegar a absorber hasta el 70% de los ingresos familiares.

No es una excepción: es la realidad cotidiana de cientos de miles de personas.

Las consecuencias sociales se ven con claridad. Los jóvenes españoles abandonan el hogar familiar a una edad media de 30,4 años, casi cuatro años más tarde que la media europea de 26,3.

Y la tasa de emancipación juvenil ha tocado mínimos históricos: apenas el 15,2% en el segundo semestre de 2024, el dato más bajo desde que se recogen estas estadísticas, en 2006.

El gobierno Sánchez ha intentado tomar cartas en el asunto.

En enero de 2025, el presidente anunció doce nuevas medidas para el derecho a la vivienda, reconociendo al mismo tiempo un retraso estructural difícil de ignorar: solo el 2,5% de los inmuebles en España es vivienda pública.

Un dato muy alejado del 14% de Francia o del 34% de los Países Bajos.


Pobreza y desigualdad: avances reales, problemas estructurales

El gobierno español presenta cifras alentadoras sobre la pobreza, y en parte son reales.

La tasa de pobreza bajó al 19,7% en 2024, el valor más bajo jamás registrado, y la desigualdad medida por el índice de Gini (una medida estadística que cuantifica la desigualdad en la distribución de la renta o la riqueza dentro de una población, donde el valor cero representa la igualdad perfecta) ha caído de 33 puntos en 2018 a 31,2 en 2024 (La Moncloa).

Avances concretos que sería un error ignorar.

Pero basta rascar un poco para encontrar un panorama más complicado.

La tasa de riesgo de pobreza o exclusión social -un indicador más amplio, que también incluye a quienes viven en condiciones precarias sin ser técnicamente «pobres»- se ha mantenido prácticamente estancada en los últimos cuatro años, en torno al 26%, lo que en términos absolutos significa unos 12,7 millones de personas en situación crítica.

Como ha señalado el diario económico The Corner, el crecimiento macroeconómico no se traduce automáticamente en una vida mejor para las familias.

Quienes pagan el precio más alto son los jóvenes: los menores de 30 años presentan una tasa de pobreza superior al 30%, unos diez puntos más que los mayores y el dato más alto entre todos los grupos de edad  (Statista).

Existe además una fractura geográfica que divide el país en dos realidades casi opuestas. En Andalucía, el riesgo de pobreza alcanza el 34,7%; en el País Vasco se queda en el 14,7% (INE).

En la práctica: la misma nación, mundos distintos.


El nudo político: un gobierno bloqueado pero superviviente

Hay un elemento que a menudo desaparece del radar cuando se habla del boom español: el contexto político en el que todo esto ha sucedido.

El gobierno Sánchez no ha logrado aprobar la ley de presupuestos ni en 2024, ni (hasta ahora) en 2025.

El motivo es estructural: su coalición cuenta con 152 escaños de 350, y para gobernar depende de los acuerdos con los partidos independentistas catalanes y vascos (London School of Economics).

Un equilibrio frágil, que convierte cada decisión en una negociación.

En este sentido, el crecimiento español es un resultado aún más sorprendente, pero también más honesto de contar: se ha producido en parte a pesar de la inestabilidad parlamentaria, no gracias a ella.


Fernando Clemot: un escritor barcelonés en Madrid, centinela de la literatura española contemporánea

Hay una manera de entender de verdad un país que va más allá de los datos del PIB, las encuestas electorales y los análisis de los economistas: hay que hablar con quienes ese país lo habitan, lo observan y lo cuentan cada día.

Fernando Clemot es exactamente ese tipo de testigo.

Nacido en Barcelona en 1970, Clemot es uno de los escritores españoles más reconocidos en el campo del relato y la novela.

Su carrera literaria está jalonada de premios y reconocimientos.

Como novelista, su primera novela, El golfo de los Poetas (2009), fue elegida para representar a España en el First Novel Festival de Budapest en 2010. Le siguieron El libro de las maravillas (2011), Polaris (2015) y Fiume (2021), que lo confirman como una de las voces más originales de la narrativa ibérica contemporánea.

Su último trabajo, La reina de las aguas (Un viaje eterno por Roma), salió en 2025 por La Línea del Horizonte.

Pero Clemot no es solo escritor.

Es también un referente en el panorama cultural español.

Dirige la revista literaria Quimera, una de las publicaciones de análisis y crítica literaria más longevas y autorizadas de España, fundada en 1980, e imparte escritura creativa en la Escuela de Escritores de Madrid y en la Escola d'Escriptura de l'Ateneu Barcelonès. También ha enseñado en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Con Italia mantiene un vínculo especial y concreto: es el coordinador en España del Premio Energheia Europa, el prestigioso concurso literario organizado por la asociación cultural Energheia de Matera, con el patrocinio de la Región de Basilicata y la colaboración de la Embajada de España en Italia.

Cada año participa también en el Curso Internacional de Escritura Creativa que se celebra en Matera, en la Universidad degli Studi della Basilicata.

Fernando es un puente vivo entre dos culturas literarias cercanas y demasiado a menudo sin diálogo.

Es desde esta perspectiva privilegiada —la de un intelectual que escribe, enseña, dirige una revista y mantiene constantemente un pie en Europa— desde la que he querido preguntarle cómo se vive de verdad en la España de hoy.

No la de los gráficos sobre el crecimiento del PIB o los tuits políticos, sino la cotidiana: los jóvenes que no consiguen encontrar casa, la polarización que se detiene en cuanto uno sale del debate mediático, Sánchez visto desde el interior de un país que lo ama y lo odia sin término medio.

Lo que sigue es el resultado de una breve conversación entre nosotros.


Fernando, empecemos con una pregunta muy directa: ¿cómo es de verdad el ambiente que se vive en España con el gobierno de Pedro Sánchez? ¿Notas que el clima social ha cambiado respecto a hace unos años?

El ambiente político es muy crispado. La derecha española domina los medios de comunicación y llenan el ambiente de fake news y realidades retorcidas a diario. Es un diálogo muy difícil. El Gobierno se mantiene por una coalición y el clima está tenso por ello. En cuanto al clima social podríamos decir que no es tan malo, en el día a día. Creo que la gente ha sabido diferenciar lo político de su vida diaria.


Sánchez lleva en el poder desde 2018. Para ti, ¿el “fenómeno Sánchez” se explica más por su capacidad política, por su habilidad táctica o por la debilidad de sus rivales?

Sánchez es un politico de formación, casi de academia del PSOE. Lleva muchos años en política y se ha transformado en un político muy capaz, con liderazgo y bien asesorado. Ha tenido rivales difíciles y los ha vencido. Ha desarrollado mucha resiliencia.


Los números dicen que la economía española crece más que la de otros países europeos. Pero en el día a día, ¿se nota ese crecimiento? ¿O sigue siendo una buena noticia solo para los informativos?

Hay bastante trabajo, suben los sueldos y la economía hace tiempo que va bien: el problema siguen siendo los alquileres y el precio de la vivienda. Ese es el gran problema para el día a día.


El mercado laboral parece haber mejorado, pero ¿los jóvenes en Madrid y en las grandes ciudades se sienten hoy más seguros o siguen viviendo en la precariedad de siempre?

Ha mejorado algo la situación pero los jóvenes siguen viviendo hasta edades muy altas con sus padres (treinta o más años). Eso siempre ha ocurrido en España donde la gente se independiza muy tarde. El mercado laboral de los jóvenes no es bueno y algo precario pero parece que mejora lentamente.


El coste de la vida -sobre todo el de los alquileres-, ¿cuánto pesa ahora mismo? ¿Es el gran tema social del momento?

Mucho. Es el gran problema de España. A veces es hasta el 30 o el 40 por ciento del sueldo de las familias y eso complica mucho más las cosas. Hay poca vivienda especialmente en las grandes ciudades.


¿Sigue habiendo confianza en el gobierno o se nota más bien cierto cansancio con Sánchez y el PSOE? ¿Qué se respira en tu entorno, qué dicen tus colegas (si se puede preguntar; si no, no pasa nada)?

A Sánchez la gente lo adora (izquierda) o lo detesta (derecha). Pero nadie niega que es un político de talla mundial. Muy impredecible, bien aconsejado y con carisma. El gobierno de Sánchez ha parecido muerto muchas veces y ha resucitado siempre. Ahora parece que vuelve a pasar y resucita.


España parece tener una política exterior bastante independiente. ¿Cómo se ha visto la postura de Sánchez frente a Estados Unidos, sobre todo después de las últimas tensiones por las decisiones de Donald Trump sobre Irán?¿La gente valora esa actitud más autónoma o, especialmente tras las últimas declaraciones de Trump, teme choques innecesarios?

En general, también la gente de derecha, detesta a Trump. Se ve como lo que es: un tirano ridículo y vanidoso. Un loco y un peligro para la Humanidad. Lo ve así incluso la gente que no vota a Sánchez. Se hizo una encuesta y un 75 por ciento de la población está en contra de esta nueva guerra y un 85 en contra de Trump.


¿La sociedad española está hoy más polarizada que antes o, por el contrario, es más pragmática de lo que suelen mostrar los medios?

Está polarizada pero para temas que tienen que ver con la soberanía nacional o agresiones de gente impresentable como Donald Trump está bastante de acuerdo, en un 75 por ciento. En eso es pragmático: en lo exterior. Las discusiones son sobre temas nacionales.


Como escritor, además de profesor: ¿qué tipo de España sientes que está saliendo a la superficie? ¿Una España más segura de sí misma o más frágil?

A mí, con todos su problemas, me gusta el país donde vivo. Creo que pese a las divisiones la gente todavía puede dialogar entre ellos y está de acuerdo en lo fundamental. Solo un partido sale de esto: VOX que pide un retroceso en todos los avances sociales de los últimos cuarenta años. Ese es el 20 por ciento de la población que está fuera de ese clima.

 

Si tuvieras que explicarle en pocas palabras la España de hoy a un lector italiano, ¿qué le dirías?

Un país bastante parecido a Italia en muchas cosas. Se vive bien. Buen clima, historia, tradiciones y tiene su mejor patrimonio en la gente. En eso se parece mucho a Italia. Quizá la diferencia a favor de España es que ha avanzado mucho en temas sociales en los últimos años e Italia no da la misma sensación.



Conclusión: una España en equilibrio entre orgullo y fragilidad

La España de Sánchez es un país que sorprende por sus cifras macroeconómicas e inquieta por sus contradicciones sociales.

Es la mejor economía europea en crecimiento, pero también la que tiene el desempleo adulto más alto de la UE.

Tiene el turismo récord y la inmigración como motores, pero no consigue construir suficientes viviendas.

Ha reducido la pobreza extrema, pero una cuarta parte de la población sigue en riesgo de exclusión social.

Como diría mi amigo Fernando: «Se vive bien. Pero el gran problema sigue siendo la vivienda.»


Traducción producida por Claude AI

 
 
 

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